Pares biomagnéticos regulares

Se usan para identificar a microorganismos patógenos, llámense virus, bacterias, hongos o parásitos. Un ejemplo es el par “pineal – bulbo raquideo”, que nos muestra un terreno propicio y que de acuerdo a los estudios del Dr. Goiz, se puede generar el Guillain Barré, mas hay que tener atención en el sentido de que no necesariamente se tiene dicho microorganismo, solo nos sirve de referencia, ya que desde la perspectiva de la virología es necesario hacer estudios más profundos para poder diagnosticar científicamente la existencia del mismo en el paciente.

Pares biomagnéticos especiales

Se usan para identificar alteraciones tisulares no toleradas por microorganismos patógenos. Es decir, que el daño es celular y no necesariamente hay microorganismos patógenos con una acción perjudicial.

Pares biomagnéticos disfuncionales

Se usan para identificar alteraciones de glándulas internas y su producción hormonal. Es decir, que al encontrarse estos pares en el paciente, significa que el órgano de que se trate tiene una disfunción, por lo que al colocarlo se inicia el proceso de regulación bioenergética del mismo.

Pares biomagnéticos de reservorios

Se usan para identificar áreas con un pH alterado en órganos o tejidos que sustentan virus o bacterias potencialmente, y por tiempo indefinido hasta que no se regrese a su pH normal. En el caso de que un par que sea considerado como reservorio, significa que hay un reservorio de virus, bacterias, etc. Por tal motivo se sugiere en la siguiente sesión volver a hacer otro rastreo porque hubo un movimiento dentro del organismo de dichos microorganismos patógenos.

   

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